Las personas con pérdida auditiva en muchas ocasiones se encuentran con dificultades para poder acceder a la información o establecer una buena comunicación con otras. Es por ello que necesitan de la concienciación de toda la población para sentirse incluidas y que sus opiniones y necesidades también sean escuchadas y atendidas, contribuyendo así a su bienestar emocional.

La inclusión en la familia, escuela, trabajo, amistades y en la sociedad permite establecer vínculos, desarrollar una buena autoestima y potenciar valores, derechos, límites y aprendizajes que sirven para adaptarnos, formar parte de nuestro entorno y sentirnos acompañados y acompañadas.

Sin embargo, en la actualidad algunas personas con discapacidad auditiva no se sienten incluidas. En muchas ocasiones se debe a que las personas normoyentes suponen que las personas con pérdida auditiva no entienden de lo que se habla o dan por hecho que lo que se decida les parecerá bien , por lo que no les incluyen en la toma de decisiones. Otras veces se debe a que las personas normoyentes temen que no les entiendan o puedan provocar malestar en la persona con pérdida auditiva, por lo que evitan la comunicación disminuyendo así la posibilidad de inclusión.

Como respuesta a lo anterior, es importante que en todos los entornos se ponga a las personas con pérdida auditiva en contexto, explicando qué es lo que sucede o de qué se está hablando, y se les deje espacio para dar su opinión, atender también a sus necesidades y valorar cómo lo pueden estar viviendo ellas. ¿Cómo se puede hacer? Por ejemplo, se pueden aprovechar los momentos en familia para preguntar cómo les va en el colegio o en sus trabajos; provocar situaciones en las que también se sientan protagonistas y motiven su participación; preguntarles qué hacer el fin de semana; incluirlas en las conversaciones respetando el turno de palabra y distancia crítica; preguntarles con quién les apetece estar en los encuentros sociales; cómo se sienten ante situaciones difíciles o de estrés y qué necesitan; así como utilizar adaptaciones que permitan el acceso a la información.

Respecto al miedo a que las personas con pérdida auditiva se puedan sentir mal al no entendernos, es más importante tratar de establecer la comunicación y preguntar qué necesitan para que les llegue el mensaje. Por ejemplo, si se tiene que hablar más cerca, más alto, apoyarse en soportes visuales, alejarse del ruido,… La mayoría las personas con pérdida auditiva prefieren que se intente la comunicación con ellas, puesto que así se ven incluidas y sienten que sus necesidades y opiniones también son importantes.